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La sombra española de Dajla

Las ruinas del Cine Lumen construido por Espana

EDUARDO MARÍN (Corresponsal en Rabat)   15-10-2011

Más de 35 años después de que España abandonara el Sáhara Occidental, ciertos centinelas velan para que el paso del tiempo no borre la huella ibérica en el desierto africano. "Marruecos sabe que un pueblo que no tiene pasado no tiene derecho a ser un Estado; nosotros estamos orgullosos de nuestro pasado como españoles y por eso queremos conservarlo". Mohamed Fadel, o Bouh "como me llama todo el mundo", nació en Villa Cisneros en 1965. A los tres años de edad sufrió una polio que le postró de por vida sobre una silla de ruedas. Hoy, además de trabajar en el Ayuntamiento de Dajla (antigua Villa Cisneros), es presidente de la Asociación de Discapacitados de esta ciudad. Se encarga también, pese a ser musulmán, de cuidar la iglesia católica de Nuestra Señora del Carmen, construida por los españoles en 1955.

"La iglesia está intacta desde que se fue España", sostiene, "sólo falta el Cristo grande, que se lo llevaron a Fuerteventura". El paso del tiempo y los diferentes episodios conflictivos que ha vivido la ciudad hacen necesarias varias reformas. La financiación proviene de El Vaticano y otros grupos católicos. "Tenemos que proteger esto porque es patrimonio saharaui, es un símbolo de la resistencia", defiende. Todos los domingos acuden a la iglesia un grupo de protestantes, portorriqueños e ingleses, que viven en Dajla. Una vez al mes, los padres Marco o Valerio, bajan desde El Aaiún, capital administrativa del Sáhara Occidental, para ofrecer una misa católica. "Pueden acudir cuatro personas, veinte o ninguna", informa Bouh, que añora también el pasado católico de "su" Villa Cisneros. "Celebrábamos una Navidad fantástica", recuerda, "en el fuerte hacían un desfile militar, los Reyes Magos iban tirando caramelos, nos repartían juguetes en los colegios...era muy bonito".

Casado con una marroquí con la que tiene dos hijos, Bouh afirma ser "en primer lugar saharaui", pero también defiende "sentirse orgulloso de ser español" aunque no tenga la nacionalidad. Entre 1974 y 1981 vivió en Las Palmas. "Cuando volví todo había cambiado y fue muy difícil para mí porque no sabía hablar hassanía (dialecto saharaui del árabe)". España abandonó la ciudad en febrero de 1976, dándole el relevo a Mauritania, quien ocupó Dajla hasta el 14 de agosto de 1979, día en que Marruecos se anexionó esta localidad. En 1974 Bouh se fue de Villa Cisneros y en 1981 volvió a Dajla. Salió de España y retornó a Marruecos. Se encontró son el barracón de "su" iglesia ocupada por los militares marroquíes, que permanecieron allí hasta 2004. "La gente tenía miedo, por lo que empecé a organizar la resistencia", afirma. "Levantamos la primera pancarta en Dajla que proclamaba el Sáhara Occidental". Bouh era incómodo para Marruecos. "En el 85 me quitaron el pasaporte y en el 87 obligaron a mi padre a enviarme a El Aaiún, donde viví un año".

La iglesia de Nuestra Señora del Carmen se erige en la actualidad en frente de una explanada casi desierta. "Allí estaba el fuerte, que destruyó Marruecos pese a las demandas de la UNESCO para conservarlo", asegura Bouh.

Un fuerte que "construyó Emilio Bonelli entre 1885 y 1926", informa Sidahmed Bourhi, abogado e historiador saharaui. "Bonelli fue el primer español que pisó Dajla". Sidahmed nació también en Villa Cisneros, en 1951. Actualmente es también contable de una empresa pesquera, aunque en tiempos del Sáhara español, trabajó como funcionario en el Registro de Población, Censo y Estadística. Cuando habla de su pasado español, sus ojos denotan la nostalgia de una juventud vivida bajo la sombra de un régimen dictatorial del que solo llegaban los ecos de la Península. "Sé que es muy polémico decir esto", asegura Bourhi, "pero nosotros los saharauis no podemos hablar mal de Franco; respetaba nuestra religión y, quitando los pormenores, aquí se vivía bien con él".

Incluso antes de la Guerra Civil, la autoridad presente en el Sáhara era franquista. "Nos hablaban de los rojos como los malos; no sabíamos si eran republicanos o qué ideas políticas tenían; solo que eran los enemigos".

El padre de Sidahmed, Brahim Bouhri nació en 1924 y se alistó con 15 años, "para llevar la administración del delegado Núñez", recuerda Sidahmed, "pero no luchó en la Guerra Civil; aunque mi tío sí lo hizo, resultó mutilado y murió hace muchos años". En Dajla, "sólo queda un superviviente de la Guerra, pero ya no está en sus cabales".

La primera ciudad española en Dajla se terminó en 1942 y contaba con una escuela, la mezquita, el mercado, algunas casas para comerciantes y el frig (conjunto de jaimas o tiendas nómadas). En 1955 se terminó de construir la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, donde "el primer cura, Tacoronte, que se parecía a Jesucristo, nos ponía, cuando yo era pequeño un cine mudo con películas de caballería".

Algunos años después, llegaron las películas sonoras. Se proyectaban en el cine LUMEN, de los propietarios Luján y Méndez. "La primera película que vi en ese cine fue El último tren, todavía lo recuerdo", asegura, sonriendo, Sidahmed. Hoy en día, el cine está abandonado. Tan sólo la ventana de la taquilla, la barra donde se compraban comida y refrescos y carteles de películas emulan las noches culturales que vivió este edificio en el Sáhara español.

"En los años 50 todavía se iba en camello", cuenta Sidahmed. "Los coches llegaron en los 60, con el famoso Land Rover; mi padre compró uno en el 70 que le costó 270.000 pesetas, una ganga, ¿no?".

Medio siglo después, las pesetas han dejado paso a los dírhams (moneda marroquí) en Dajla y en todo el Sáhara Occidental. Tan sólo los más nostálgicos guardan alguna moneda o billete. El tiempo y los diferentes cambios de régimen han borrado su huella. Sin embargo, los recuerdos de Sidahmed y otros muchos saharauis siguen dejando vivo el pasado español de Villa Cisneros en Dajla. "En la época escuchábamos a Manolo Escobar; nos gustaba también Rocío Durcal o las hermanas Pili y Mili, Lola Flores o Fórmula V".
Religión, cultura y también deporte

Sidahmed asegura que un saharaui jugó en el Real Madrid, "un tal Dida Boujama, que en paz descanse", aunque "se retiró por lesión". Y da más datos. "Es tío del actual embajador marroquí en Madrid, Ahmadou Souilem".

Paseando por Dajla, la huella española más visible está reflejada en la arquitectura, en ciertos edificios, como la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, el cine LUMEN, una escuela, un instituto o el faro del Arciprés. "Los marroquíes tiraron el centro cultural, el fuerte, el casino y la casa del general, aunque ésta la han vuelto a construir", apunta Sidahmed.

Con la muerte de Franco, en 1975, en la Península Ibérica nadie tenía claro el futuro del Sáhara Occidental. Sin embargo, los saharauis parecían estar seguros de lo que querían. "Esperábamos que España estuviera con nosotros hasta que estuviésemos preparados para la autonomía", asegura Sidahmed, "pero nos abandonó". Por ello, "lo mismo puedo quererla que odiarla".

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