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Mariem Hassan, la voz del desierto

“La mía es música saharaui, hecha por una saharaui. Los músicos con los que he trabajado, y trabajo, siempre se han acercado al haul. Lo que pasa es que la música saharaui, como música del desierto, está abierta a influencias del norte, del sur y del este”. 

Mariem Hassan, conocida como la voz más representativa del Sáhara Occidental, recita las raíces e influencias de su música, tan ligada a la causa saharaui, a la vez que interpreta los últimos cambios dentro del mundo árabe producidos durante el último año.

Con tan solo tenía 18 años, Mariem Hassan escuchó el discurso que Felipe González pronunció en el campo de refugiados saharaui en la Hamada de Argelia. Allí vivía con su familia después de haber huido del Sáhara Occidental tras la Marcha Verde marroquí. Desde entonces, la cantante ha experimentado una larga carrera profesional que la ha llevado a escenarios de buena parte del mundo, desde Berlín a Venezuela o a Sudáfrica. En todos ellos Hassan ha mantenido firme la vertiente reivindicativa de sus canciones a favor de la independencia del pueblo saharaui. El apelativo de ‘la voz del Sáhara Occidental’ es ya inseparable de su nombre y de su música.

Más de 30 años después y con la experiencia que el tiempo otorga, Mariem Hassan se ha visto con fuerzas de contestar párrafo por párrafo aquel discurso de Felipe González. El resultado se incluye dentro de su último disco Shouka (2010, Nubenegra) y como tema capital contiene lo que muchos no han tardado en calificar como la primera cantata del Sáhara Occidental.

Tras este último gran proyecto, la inquieta Mariem Hassan tiene ya en mente hacia dónde evolucionar en futuros trabajos. Como asegura, el blues es un campo que le gustaría explorar, una música perfecta para indagar en los puntos de encuentro entre África y América y en el que, al tratarse de Hassan, seguro que habrá espacio para la lucha y la reivindicación política.

Su último disco, Shouka (espina), tiene como elemento central una canción que responde punto por punto al discurso que dio Felipe González en 1976 mostrando su apoyo al pueblo saharaui. ¿Por qué este preciso discurso?

He elegido éste en concreto porque fue un discurso que creó una ilusión muy fuerte entre todos nosotros, desamparados en medio de la Hamada argelina. Creímos sus palabras, pero cuando llegó al poder expulsó de España al representante del Frente Polisario. Nos engañó y no se lo hemos perdonado. Llevamos la espina todos estos años clavada en nuestras almas. Por eso ahora, que tengo la oportunidad, le contesto con lo que sé hacer, una canción.

¿Estuvo usted presente?, ¿qué recuerda de aquel momento?
Sí, sí que estuve presente en el famoso discurso. Recuerdo que hacía calor, a pesar de que estábamos en noviembre. A Felipe lo recuerdo jovencito. Todos los saharauis, hombres, mujeres y niños lo escuchamos con mucha atención y aplaudimos con euforia cada frase suya. Por eso después nos sentimos tan traicionados.

De vivir en un campo de refugiados saharauis en Argelia, usted pasó a convertirse en un único de la música de su pueblo. ¿Cómo logró hacerlo?
El gran cambio llegó en 2004, cuando Baba Salama, un gran amigo, productor y guitarrista, me ayudó a montar mi propio grupo y empezamos a dar conciertos por España y Europa.

Su música tuvo ya un marcado carácter político desde sus inicios. ¿Qué nació primero en usted, la pasión por la música o la lucha por la reivindicación saharaui?
Primero la música. Luego, cuando comprendí la situación de los míos, se unieron música y lucha. Aunque fue desde muy pronto porque siendo aún muy jovencita ya cantaba en actos independentistas. Siempre ha sido así. Mientras mi pueblo no sea libre yo seguiré luchando por mantener viva su cultura y lograr la independencia.

La canción que abre el disco, ‘Azzagafa’ (cultura), defiende la expresión cultural como forma de combatir al enemigo. ¿Qué opina de la situación de la cultura saharaui en el Estado de Marruecos?
Marruecos hace todo lo posible por machacar la cultura saharaui. No sólo en los territorios ocupados sino también fuera, en cualquier otra parte del mundo. Por ejemplo, si yo doy un concierto en una ciudad donde haya funcionarios marroquíes de los consulados o las embajadas, siempre tratan de boicotearlos.

Usted es uno de los máximos representantes de la música haul. Sin embargo, su trayectoria profesional le ha llevado a tocar con músicos numerosos países. Si tuviera que definir su música, ¿cómo lo haría?
Es música saharaui, hecha por una saharaui. Los músicos con los que he trabajado, y trabajo, siempre se han acercado al haul. Lo que pasa es que la música saharaui, como música del desierto, está abierta a influencias del norte, del sur y del este, ya que al oeste tenemos el mar. La verdad es que toda la gente que me rodea ha sido siempre muy amable y yo les agradezco el esfuerzo, porque reconozco que no es fácil. Además, si lo que hacen está bien y aporta cosas positivas al resultado final, yo trato de adaptarme y de no ser intransigente. Entre toda esta gente también están las personas de Nubenegra, que siempre han cuidado de mí y de mi música.

Este año hemos visto levantarse a diferentes pueblos árabes en contra de sus dirigentes. ¿Cree usted que esta ola de protestas puede llegar al Sáhara y que se incrementen de nuevo las reivindicaciones del pueblo saharaui?
Bueno, en realidad a los saharauis nos cabe el honor de haber sido los primeros en levantarnos. No podemos olvidar las protestas en Noviembre del año pasado de Gdeim Izik, el campamento a las afueras de El Aaiún en el Sáhara Occidental, ocupado por Marruecos. Los marroquíes lo arrasaron y el Gobierno Español miró para otro lado. Todavía no se ha investigado lo sucedido, no sabemos qué pasó en realidad.

Estas revueltas han vuelto a poner de relieve la situación de la mujer en los países árabes, cuya situación es muy diferente dependiendo de sobre qué país estemos hablando. ¿Cómo definiría la situación de la mujer saharaui dentro del mundo árabe?
Nosotras, las que vivimos o hemos vivido en los campamentos de refugiados de la Hamada argelina, somos las mujeres más libres del mundo árabe.

Sin embargo, desde diferentes sectores se critica que el Frente Polisario no haya aprobado un código civil que regule los derechos de la mujer, que siguen bajo la jurisdicción musulmana, sometidas a la autoridad del marido.
Aquí está usted equivocado. Hay cantidad de documentales hechos por los españoles, italianos, americanos y de muchos otros países, en los que se puede comprobar el papel que juega la mujer en la sociedad civil de la RASD. Le aconsejo que vea alguno.

¿Qué opina de la petición de Palestina a la ONU para que se le reconozca como un Estado?, ¿cree que va a servir para algo?
Los palestinos están en su derecho a pedirlo, igual que nosotros, los saharauis. Hay que ir más allá del debate de si sirve o no sirve. Lo que hay que hacer es pedirlo y luchar porque reconozcan los dos estados, el palestino y el saharaui.

La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) es reconocida por 82 Estados y por algunas organizaciones internacionales como la Unión Africana, pero ¿cree que este reconocimiento luego se plasma en la situación real de los habitantes saharauis?
Pues aparentemente no, porque desde Europa todo se ve con unos ojos muy particulares. Sin embargo, en la práctica la solidaridad de muchos estados con la RASD es muy importante, lo que quiere decir que no estamos aislados. Este año, por ejemplo, yo he estado en Caracas, en una Semana Cultural Saharaui, con una delegación presidida por nuestra ministra de cultura la Sra. Khadija Hamdi, organizada por el Ministerio de Cultura de Venezuela, y fue estupendo. Y el año que viene espero poder actuar en Sudáfrica y en algún otro país africano y latinoamericano. Otra cosa es que España, Francia y Estados Unidos apoyen a nuestro invasor, Marruecos, como lo hacen. Una vergüenza.

Y para terminar. Después de más de treinta años de carrera, ¿cómo ve el futuro? ¿Tiene ya en mente algún nuevo proyecto en concreto?
Después del concierto de la semana pasada en Valencia, que organizó el Comité español de ACNUR, no tengo grandes proyectos programados. Ahora estoy centrada en la presentación de una formación totalmente nueva, con dos músicos que conocí en Berlín, un guitarrista tejano, Ryan Donohue, y el serbio Marko Jovanovic, que toca la armónica. Estoy muy contenta porque en los ensayos han salido cosas muy buenas. Con ellos me gustaría grabar un disco en el que el blues estuviera muy presente. Un poco más para adelante, en noviembre voy a hacer una gira por los campamentos para promocionar la escuela de música que el Ministerio de Cultura de la RASD ha construido en el 27 de Febrero. Además, esta gira también es para apoyar el programa Una guitarra para El Sáhara, de Nubenegra.

(Entrevista publicada en www.mediterraneosur.es ) 



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