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Los islamistas marroquies, fusible actual de Palacio

Los islamistas marroquíes del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) no tardaron en descubrir que su acceso al gobierno no fue un regalo. La situación económica del país es preocupante, debilitado por su fuerte dependencia de la zona euro. Aunque sea injusto, estas dificultades, que se añaden al legado de los gobiernos precedentes, van a ser facturadas a su gestión. En el campo diplomático también. Van a tener que afrontar las consecuencias de la imprudente decisión de declarar "personna non grata" al Enviado Especial del Secretario General de la ONU para el Sáhara Occidental, Sr.Christopher Ross. 

Es evidente que esta decisión fue tomada en Palacio y no fue tomada por el gobierno en solitario. Pero la función de este último es la de servir como fusible. Debido a que Marruecos parece haber confiado demasiado en sus prejuicios sobre la capacidad de sus amigos occidentales a pasarle la píldora al Secretario General, Ban Ki-moon. La reacción de este último fue tajante después de una declaración del ministro español de AE, Manual García-Margallo, estimando que "sería conveniente que el enviado especial se centrara en temas centrales y no a temas accesorios". A través de su portavoz, reiteró "la confianza y el apoyo total a su enviado personal para el Sahara Occidental". Y, respondiendo directamente al jefe de la diplomacia española, señaló que "durante las rondas de negociaciones informales, (Christopher Ross) dio varias oportunidades a las partes para discutir los temas centrales, pero hasta ahora las partes no se han movido de su posiciones iniciales." 

Esta reafirmación de confianza fue seguida por la designación del alemán Wolfgang Weisbrod-Weber a la cabeza de la MINURSO. Lo cual constituye, según la prensa marroquí, otro motivo de preocupación, ya que este hombre tiene en su mérito el hecho de haber llevado con éxito, en septiembre de 1999, al referéndum sobre la autodeterminación del Timor Oriental que concluyó con la independencia. El ministro marroquí de Exteriores, Saad Eddin El-Othmani intentó una "aperturza" al afirmar que la decisión de retirar la confianza al enviado personal del Secretario General de las Naciones Unidas para el Sahara, Christopher Ross, "no significa que Marruecos se retira de las negociaciones". Rabat "se adhiere a las resoluciones de la ONU y sigue coordinando estrechamente con el Secretario General de la ONU, los miembros permanentes del Consejo de Seguridad y amigos de Marruecos en la comunidad internacional", dijo. Salvo que el Secretario General de las Naciones Unidas está claramente decidido a mantener su apoyo a Christopher Ross, y si hay negociaciones, deberán realizarse bajo su supervisión. 

Marruecos se ha puesto claramente en apuros. Algunas fuerzas políticas en Marruecos ya se han preparado para achacar esta situación de callejón sin salida y de conflicto potencial con el Secretario General de las Naciones Unidas al gobierno islamista. Es el caso de Mohamed El-Yazghi, ex ministro y ex secretario general de la USFP, que había criticado una decisión precipitada que podría transformar "el conflicto con Christopher Ross en una crisis con el Secretario General de la ONU, incluso con el Consejo de Seguridad". La realidad es que el gobierno marroquí, bajo la dirección del Palacio, que es quien decide la política exterior y del asunto del Sáhara, estableció un paralelismo erróneo con el caso Van Walsum. El Frente Polisario ha retirado su confianza en Van Walsum, pero solo después de que este ultimo haya adoptado una posición flagrante contra el principio de autodeterminación. Christopher Ross no está en el mismo caso. Se apega a las decisiones de las Naciones Unidas que, sin excluir la opción autonomica de Marruecos, nunca ha renunciado a la autodeterminación. 

El caso Van Walsum no era defendible. No es el caso de Christopher Ross, quien, en definitiva, solo se le reprocha que se interesa por los derechos humanos en el Sáhara Occidental. Lo cual constituye una de las misiones fundamentales de la ONU, sea en el Sahara o en otra parte del mundo. Ross se convirtió en un hueso para Marruecos. El PJD debera soportar el revés en lugar del Palacio. 

Le quotidien d'Oran, 28/06/2012
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