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El régimen de Marruecos no quiere que los españoles se enteren que las oleadas de emigrantes africanos las provocan en Rabat

Dicen los colectivos de apoyo a los emigrantes subsaharianos que desde Marruecos intentan llegar por tierra o por mar a España, que las agresiones sufridas en Tánger por la investigadora en movimientos migratorios Helena Maleno, se deben a la labor que están haciendo las organizaciones defensoras de derechos humanos para denunciar la violencia que pasan los inmigrantes que intentan cubrir la última etapa hacia Europa. Sin embargo, el colectivo de derechos humanos con el que esta española colabora en Tánger, Cruzando Fronteras, al igual que otras muchas organizaciones similares, viene realizando su trabajo del lado marroquí de la valla desde 2002 sin que nunca se hubiese tenido noticias de que allí hubiesen hostigado sus actividades.

El cambio de tercio se produjo cuando Maleno empezó a denunciar que las autoridades marroquíes estaban contribuyendo con alevosía y premeditación a que este verano diese una cifra récord de pateras de sin papeles africanos dispuestos a jugarse la vida en la arriesgada travesía hacia España. Sus informaciones contribuyeron así al importante cambio que este verano se ha producido en el relato periodístico sobre los asaltos a las vallas en Melilla y Ceuta y el flujo de las pateras que, hasta ahora, se solían limitar al dato escueto de que se habían producido avalanchas y oleadas de supuestos invasores y, por lo general, sólo denunciaban las violaciones de los derechos humanos y los malos tratos cometidos en el lado español de la frontera.

Por ejemplo, pocos días antes de ser brutalmente agredida por un grupo de marroquíes, Helena Maleno contó en numerosos medios que las autoridades marroquíes no sólo habían dejado de vigilar la frontera sino que habían filtrado a los colectivos de emigrantes subsaharianos en Tánger los días y franja horaria en la que podían echarse a la mar sin peligro a ser detenidos.

Otro dato importante que hizo público Helena Maleno es que en el barrio de Bujalef, donde se concentran los emigrantes que aspiran a dar el salto a la orilla norte del Mediterráneo, supuestos grupos de ciudadanos marroquíes ebrios de racismo estaban atacando a golpe de machete a los subsaharianos para forzarles a subirse a las pateras. Hay analistas que han sugerido que estas agresiones son consecuencia del descontento que le ha creado al propio majzén la política con la que ha consentido la acumulación de sin papeles en la ciudad. Pero la activista española, a través de su twitter, dejó clara la connivencia de la policía marroquí con estas acciones y reprodujo testimonios de las víctimas como éste: “Quieren que nos echemos al agua como locos, eso es lo que quieren, o eso o vivir agredidos constantemente". 

La prensa en España ya venía haciéndose eco desde julio de que el nuevo flujo de pateras contaba con la complicidad de las autoridades marroquíes en un intento por “recordarle” a Mariano Rajoy lo importante que es que en Rabat se tomen en serio la labor de freno a los subsaharianos que le evita al Gobierno la mala imagen que dan los reportajes de los Centros de Internamiento y centros deportivos de Tarifa atestados de nuevos llegados o, peor aún, las fotos de los reporteros retratando a los efectivos de la Guardia Civil y la policía mientras repelen a los emigrantes en Melilla a mamporrazo limpio. A Rabat, ya se le había visto suficientemente el plumero como para que incluso el diario norteamericano New York Times publicase una larga informacióncon un titular más claro que el agua: “España sospecha que Marruecos permitió una breve oleada de emigrantes”

El mismo día en que salía publicada esta información, Helena Maleno fue agredida por un grupo de cincuenta supuestos xenófobos que se habían lanzado a rematar su labor disuasoria con los emigrantes que no habían seguido sus advertencias. Hubo un muerto y, según la propia Maleno, a ella la salvó el auxilio recibido por los propios emigrantes atacados. En su relato, hay que destacar que los agresores marroquíes fueron a por ella siguiendo las indicaciones de un comisario de policía que se rió a gusto mientras a ella le gritaban lindezas como: “cristiana de mierda" “Sáhara marroquí” o “puta española, véte a Tinduf" (sur de Argelia, donde se encuentra los campos de refugiados saharauis). Tampoco hizo nada cuando a ella la golpearon, medio desnudaron y vejaron sexualmente. Es evidente que a las autoridades marroquíes no les ha gustado nada que Maleno diga cosas como que los inmigrantes no deben ser una “mercancía a sacrificar en medio del juego político de Marruecos y el Estado español”. A las españolas tampoco les ha debido gustar porque la decisión del Gobierno español de no pedirle explicaciones a Rabat por lo ocurrido, tiene el aroma de una advertencia del tipo: “no cuentes con nuestra protección si sigues por ese camino”. 

Otro herido en los ataques xenófobos marroquíes.
Que el aumento de pateras y de las avalanchas contra las vallas no tienen que ver, como ha dicho el delegado del gobierno en Melilla, con una “moda”, era una verdad que hasta ahora sólo barajaban una muy reducida minoría de españoles: especialistas en el norte de África, diplomáticos y, por supuesto los vigilantes españoles de la frontera en Ceuta y Melilla que siempre han visto como sospechoso que las ONG y periodistas sensibilizados con los sufrimientos de los subsaharianos, dispusiesen oportunamente de la información necesaria para poder hace la foto al pie de la valla, justo en el momento en que los subsaharianos se lanzaban a la carga contra el lado español.

Pero la voz de Maleno, reproducida por varios medios, ha hecho que buena parte de la opinión pública española tenga ahora también claro que estos movimientos tienen mucho que ver con las ganas del monarca alauita por apretarle las tuercas al Gobierno español de turno. Por cierto, fue una gran alegría que TVE le diese cancha a Maleno en sus telediarios. Me ha resultado en cambio sorprendente no haber encontrado ni rastro de una noticia que se hiciese eco del ataque a Maleno. a la que desde luego conocen, como se puede comprobar en artículos anteriores al incidente en que reproducían sus declaraciones para apoyar las críticas a la actuación española. Hoy en el twitter @HelenaMaleno leo que la activista tiene bronca con el diario al que no le ha querido dar una entrevista a toro pasado con la que hubiesen podido disimular la omisión. No me extraña.



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