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La lucha de las mujeres saharaui por la libertad y la identidad

por Jadiyetu El Mohtar

Para empezar he de decir que la resistencia de Mahyuba es una forma de anacronismo que no se corresponde con la realidad del caso de una chica reclamada por su familia, que quieren retomar sus lazos afectivos y familiares tras una ruptura condicionada por factores que no voy a analizar, por no ahondar más en el drama de una familia que está sufriendo en carne propia lo que muchas familias saharauis llevan sufriendo décadas, a saber ,la ocupación y sus daños colaterales, entre ellos por supuesto, la situación que ha llevado a Mahyuba a estar en el lugar que quizás ni ella quería estar ni su familia pensaba que podía enviarla a que estuviese aquí o allá. Y segundo, la libertad ni de Mahyuba ni de las mujeres saharauis está secuestrada por nada ni nadie que no sea la ocupación ilegal, militar y brutal que obliga a la mitad de la sociedad saharaui vivir entre el exilio y la represión, esta es la realidad y no otra.
En cuanto a la lucha por la libertad y los derechos de las saharauis, no es que haya llegado el momento con el “caso Mahyuba”, hace mucho que los saharauis luchan por sus derechos, tanto hombres como mujeres y la democracia es el objetivo de nuestra lucha, nuestro horizonte ahora y siempre.
El conflicto que ha enfrentado a la familia de acogida de Mahyuba y su familia biológica, sin duda , ha causado una enorme conmoción en la sociedad saharaui, no porque sea el primer caso, sino por el tratamiento que se ha dado al tema practicando un ensañamiento hacia el movimiento de liberación , hacia la lucha de las mujeres saharauis y todo su entorno: movimiento solidario, programas de cooperación y hasta el apoyo a la noble causa justa y legítima del pueblo saharaui . Todo ello aplaudido, como no podía ser de otra manera, por el majzén marroquí y sus allegados. Para el pueblo saharaui y para sus mujeres siempre ha sido y es obvio que la libertad y los derechos humanos son fundamentales y apelamos a ellos desde el minuto uno de nuestra existencia como sociedad y como pueblo, de ahí nuestro apego a la resistencia contra cualquier forma de violencia o de privacidad contra las personas o contra los pueblos.
La sociedad saharaui es conocida por su tolerancia y respeto hacia otras culturas y aunque cree profundamente en el progreso, el desarrollo y la evolución natural de las personas, sociedades y culturas, también cree que la identidad de una sociedad es una riqueza que el mundo globalizado entiende y en ello está su riqueza y diversidad y que casa con los preceptos religiosos y culturales que caracterizan a la sociedad saharaui y a los “bidan”,dónde la mujer es respetada y considerada .
Afortunadamente para las mujeres musulmanas y las saharauis también, lejos de lo que se cree, las mujeres musulmanas tienen una gran trayectoria dentro de la historia en relación al concepto hoy conocido como Feminismo. El feminismo y el islamismo conviven desde hace siglos y reivindican desde sus perspectivas el derecho y la justicia que son la esencia de la convivencia y por lo tanto a la democracia. Para poner un par de ejemplos a los que creen que solo vale lo que ven en Occidente:
Una de las esposas del profeta y símbolo de feminismo participó activamente de los asuntos de la comunidad. Otra de las esposas del Profeta fue la primera agitadora en la “batalla del Camello” primera guerra civil en 656 d.C, guerra que marcó la división entre shiitas y sunnitas y que se utilizó como argumento por los gobernantes de la época para decir que las mujeres deben estar relegadas de los asuntos públicos.
La sultana Radiyya en Delhi, llegó al poder en condiciones parecidas a las de la primer ministro Benazir Bhutto y, así hasta nuestros días. Las mujeres saharauis son luchadoras desde la misma existencia y son conscientes de que les queda mucho por ganar y por lo que luchar y, no obvian la realidad ni venden nada que no sea una realidad a la vista de cualquiera que quiera verlo, claro que todo depende de la visión de quien mire. Los saharauis somos conscientes que nuestro Estado tiene que trabajar y por él todos y cada uno de nosotros hacia la instauración de nuestra soberanía sobre todo nuestro territorio nacional y el fin de la ocupación para canalizar todas nuestras energías en asentar nuestra democracia y con ella todos nuestros derechos adquiridos y por adquirir.
En cuanto al papel de la UNMS, creo que enmarcar su pertenencia “al aparato” no le quita ni un ápice de legitimidad, ni ahora ni en el pasado, porque su legitimidad emana de la voluntad de las mujeres saharauis a las que representa y que no han salido de ningún” armario”, son mujeres saharauis, árabes, musulmanas y con una mentalidad abierta y tolerante. 
Las mujeres saharauis que se han enrolan en el movimiento de liberación F. Polisario y al mismo tiempo son de la UNMS , no son meras espectadoras o fuerza de maniobra utilizada por el “aparato “, son Mujeres que ostentan tras sus coloridas melhfas títulos universitarios, formación intelectual que les capacita para la defensa de sus derechos y las que menos, están armadas con una fuerza de voluntad y una dignidad que les hace merecedoras del mayor de los respetos, porque muchas de ellas no conocen siquiera los términos de género y equidad que se oyen en Occidente y sin embargo luchan por sus espacios políticos y sociales ,los consideran suyos y los defienden sin menospreciar ni su cultura ni su religión.
Las mujeres saharauis saben que el Corán como carta de derechos marca los derechos sin distinción ni plusvalía de género y culpan a los Países liderados por las monarquía árabes y teocráticas -esas que tienen Comendadores de Creyentes y que se rigen como guías espirituales de las sociedades -de la situación actual que vive la mujer musulmana en general . En cuanto a la mujer saharaui, es evidente y claro que ni la Constitución saharaui ni el F. Polisario pueden privar a ninguna mujer de ejercer plenamente sus derechos. Nadie puede imponer ni a las mujeres ni a las autoridades saharauis ninguna receta exterior, los cambios y avances se hacen desde dentro, desde la reflexión y el consenso, no desde el chantaje ni a cañonazos. Ningún país puede darnos lecciones de ética ni moral. Somos una sociedad que lucha por su libertad y su identidad nacional. Como mujeres creemos que es imperativo deshacer los estereotipos nefastos, repudiar la manipulación y reinstaurar el concept de tolerancia y convivencia, digno de la democracia que tanto se ensalza.
Buscamos mostrar un conducto de compatibilidad armónica e igualitaria entre las grandes áreas de civilización sin imposiciones de ningún tipo.
La sociedad saharaui como cultura que cabalga entre Oriente y Occidente entiende que las relaciones pueden y deben estar basadas en el respeto ético, cultural y dar la posibilidad al mutuo conocimiento y reconocimiento entre culturas.

Jadiyetu El Mohtar
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