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La ira negra de Ban Ki-moon contra Marruecos

El comportamiento "irrespetuoso" adoptado con el secretario general de la ONU confirma que el pánico se ha apoderado de las autoridades marroquíes. Pánico que crecerá conforme vaya acercándose la fecha prevista para la presentación por Ban Ki-moon de su informe sobre el Sáhara Occidental al Consejo de Seguridad.


Criticado con violencia la semana pasada por el gobierno marroquí, que le reprochó su "parcialidad" en el tratamiento del asunto del conflicto del Sáhara Occidental durante su visita a los campos de refugiados saharauis y de los territorios liberados, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, fue obligado a salir de su reserva para responderle. Una respuesta era necesaria, sobre todo porque la ONU y el surcoreano fueron la diana de una manifestación "anti-saharaui" y "anti-ONU" organizada el lunes en Rabat e instigada por el Majzén y en la que participaron varios miembros del gobierno marroquí.


En esta, por lo tanto, oficialmente asumida manifestación, algunos ataques fueron dirigidos contra la propia persona del secretario general de Naciones Unidas. Estos ataques "irrespetuosos" y que atentan contra su dignidad provocaron en Ban Ki-moon una ira negra. Un hecho rarísimo en los usos de las Naciones Unidas, el secretario general de la ONU - conocido por su gran flema- quiso, esta vez, responder personalmente a los marroquíes e hizo de manera que su enfado sea mediatizado. Es la segunda vez en el espacio de una semana que la ONU llama la atención a Marruecos con vehemencia. 


Ban Ki-moon - al que una mayoría de surcoreanos quiere que sea su próximo prsidente - no dejó pasar la ocasión de la presencia en Nueva York del ministro marroquí de asuntos exteriores, Salaheddine Mezouar, para pasarle el jabón "en directo" y encargarle que transmita a su gobierno su extrema "ira" y "profunda decepción". 


Le exigió que vele por que la ONU sea respetada en Marruecos. "El secretario general manifestó su estupefacción por la reciente declaración del gobierno de Marruecos y expresó su profunda decepción y su ira a causa de la manifestación que fue mobilizada el domingo y que se dirigía contra su persona", declaró la ONU en un comunicado difundido inmediatamente después del encuentro entre Ban Ki-moon y el ministro marroquí de asuntos exteriores.


Manipulaciones y desinformaciones marroquíes


Lejos de haber sido impresionado et menos aún asustado por las maniobras marroquíes destinadas a hacer presión sobre la ONU, Ban Ki-moon, recordó firmemente al jefe de la diplomacia marroquí (al que ni siquiera invitó a sentarse de lo furioso que estaba) su acatamiento a las resoluciones de las Naciones Unidas para el arreglo del conflicto en el Sahara Occidental.


En su enérgica respuesta al reino jerifiano, la ONU insistió en el hecho de que el último periplo de Ban Ki-moon en la región tenía como objetivo "reanudar las negociaciones entre Rabat y el Frente Polisario con el fin de llegar a una solución política justa y mutualmente aceptable que permita la autodeterminación del pueblo del Sahara Occidental".


Así, la Organización deploró que este objetivo haya sido "deformado" por el gobierno marroquí. Un gobierno que, actualmente, da la espalda a la paz et pisotea la legalidad internacional. Rabat rechaza, en efecto, el principio de organizar un referéndum de autodeterminación en el Sahara Occidental y niega, al mismo tiempo, el principio de negociar con el Frente Polisario. Los marroquíes ni siquiera quieren recibir Christopher Ross, el Enviado Especial de Ban Ki-moon.


En este contexto, la ONU dice que no comprende la reacción histérica de Marruecos que vino después de la visita del Secretario general a los campos de refugiados saharauis, en la medida en que "todos los Estados miembros de las Naciones Unidas, Marruecos incluido, aceptaron determinar el estatuto final de los territorios saharauis en virtud de las resoluciones de la Asamblea General adoptadas sin votación". Estatuto que, evidentemente, no debe ser determinado más que a través de un referéndum de autodeterminación.


Enloquecimiento y crisis de nervios


En realidad, Marruecos está al tanto de todas la sutilidades del problema y conoce bien la posición de la ONU con respecto a la cuestión del Sahara Occidental. Perdió el control de sí mismo, porque acaba de darse cuenta de que su bien pagado lobyying a favor de la promoción de su "plan de amplia autonomía" interpuesto para cortocircuitar la celebración del referéndum en el Sahara Occidental está lejos de ganar unanimidad, a pesar del apoyo activo de Francia.


Para todo el mundo, el Sahara Occidental sigue siendo un "territorio no autónomo", Marruecos no tiene el estatuto de potencia administradora y el problema saharaui es una cuestión de descolonización. En claro, las tres grandes constantes subrayadas en Bir Lahlu por Ban Ki-moon que habló incluso de "ocupación".


El enloquecimiento de Rabat se explica también por las recientes victorias diplomáticas conseguidas por el Frente Polisario, de las que la más importante fue la de convencer la Unión Europea de revisar su acuerdo agrícola concluido con Marruecos en 2012. La decisión de Bruselas está provocando un efecto de dominó en Europa.


Pero esto no es todo. Varios grandes paises, como Nigeria y Africa del Sur, inscribieron como prioridad en su agenda diplomática la descolonización del Sahara Occidental. La visita de la Embajadora de EEUU a Argel, a principios de mes, a los campos de refugiados saharauis en Tinduf, ha generado aires de pánico en Marruecos. Sobretodo porque esta visita fue autorizada por el Departamento de Estado.


Los EEUU forman parte de los paises que más ayudan a los refugiados saharauis. Desde octubre 2013, la Administración Obama les ha consagrado 23 millones dólares. No hace mucho tiempo, los EEUU apoyaron también la extensión de las prerrogativas de la MINURSO a los DDHH, antes de retractarse en el último minuto.


El comportamiento "irrespetuoso" adoptado con el secretario general de la ONU confirma que el pánico se ha apoderado de las autoridades marroquíes. Pánico que crecerá conforme vaya acercándose la fecha prevista para la presentación por Ban Ki-moon de su informe sobre el Sáhara Occidental al Consejo de Seguridad.


Este informe, todo el mundo lo espera con impaciencia. Sobre todo los saharauis que esperan desde hace 40 años que la comunidad internacional cumpla sus promesas. Durante su visita a los campamentos de refugiados saharauis, Ban Ki-moon comprendió perfectamente bien que la paciencia de los saharauis tiene límites y que no está seguro de que podrán seguir esperando. Sabe que el tiro está en el campo de la ONU. 


Zine Cherfaoui


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