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Un nuevo Secretario General de la ONU, pero ¿para qué?

Ban Ki-moon y su sucesor, Antonio Guterres
El portugués Antonio Guterres podría ser el nuevo secretario general de la ONU, el 9º. El título es impresionante, pero tiene esta función un poder real? ¿Quién se acuerda, en efecto, de los nombres y sobre todo de las acciones de los ex secretarios generales de la organización mundial? Una ojeada a estas personalidades que han marcado este puesto.

Es "el trabajo más imposible en esta tierra", decía el primer Secretario General de la ONU, Trygve Lie, dando la bienvenida a su sucesor Dag Hammarskjold en 1953.

Lejos de ser una especie de presidente del mundo, el Secretario General es sobre todo el jefe de la administración de la "cosa", tal y como De Gaulle llamó a la ONU.

Fueron ocho los que dirigieron la ONU desde la creación de la organización. Un puesto de alta visibilidad, pero de bajo poder. "La atención dada al Secretario General de las Naciones Unidas por los medios es tan grande como pequeño es el número de artículos de la Carta que se refieren a él", según palabras de un diplomático alemán.

Oficialmente, cinco artículos definen su papel: "El Secretario General es nombrado por la Asamblea General por recomendación del Consejo de Seguridad. Es el más alto funcionario de la Organización", dice el artículo 98 de la Carta de la ONU. Habitualmente, no puede ser ciudadano de un país miembro permanente del Consejo de Seguridad y se acostumbra elegir candidatos originarios por turno de los diferentes continentes. Su principal función es la de "llamar la atención del Consejo de Seguridad sobre cualquier asunto que, a su juicio, pueda poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales."

¿Qué habría hecho Dag Hammarskjöld?

Sin embarco, à partir de este texto, el papel del Secretario General puede ser importante. Tiene el poder de sacar a la luz una situación de crisis o de guerra. Pero debe respetar una cierta neutralidad, ya que habla en nombre de todos los países y no puede tomar posición en un conflicto. Sin embargo, algunas personalidades han tratado de imponerse a pesar de estas estrictas reglas.

El puesto ha sido incluso peligroso. El segundo secretario general de la ONU murió así en misión. El diplomático sueco Dag Hammarskjöld, elegido en 1953 y reelegido en el 57, dejó una fuerte imagen de la organización internacional, desarrollando su joven administración, multiplicando las iniciativas (primera fuerza de intervención de la ONU), aunque fue objeto de críticas como las de De Gaulle.

En plena crisis de la independencia del Congo, Dag Hammarskjöld viajó hacia allí. Un viaje fatal, su avión se estrelló en septiembre de 1961. Alimentando sospechas de atentado.

"¿Qué habría hecho Dag Hammarskjöld en mi lugar?", se preguntaba Kofi Annan en honor a su lejano predecesor. "Su vida y su muerte, sus palabras y sus acciones contribuyeron más que las de cualquier otro hombre o mujer en la historia de la ONU a forjar la idea que se hace el público de la función, diría incluso de la Organización ", añadió a propósito del sueco.

De U Thant a Boutros Boutros-Gali

Los sucesores del diplomático sueco no dejaron la misma imagen. En efecto, es difícil recordar acciones de estos personajes. Maha Thray Sithu U Thant fue el jefe de la ONU (1961-1971) en un período particularmente agitado. El birmano U Thant tuvo que gestionar en especial la Guerra Fría, las secuelas de la descolonización y el subdesarrollo. "Podríamos estar de acuerdo en reconocer que en los últimos años, la principal fuente de conflicto es de orden ideológico. En el campo económico, se puede decir que es la oposición entre el capitalismo y el comunismo. Es este conflicto ideológico al que se llamó Guerra Fría, que ha envenenado las relaciones internacionales en el periodo de la posguerra ", afirmaba sobriamente para resumir el período vivido. A pesar de sus habilidades de negociador, el diplomático no pesaba mucho entre Kruschev y Kennedy durante la crisis de Cuba. Supo, sin embargo, jugar su papel como mediador.

Su sucesor, el austriaco Kurt Waldheim (1972-1981) quedó, sin duda, más en la memoria por su pasado en el ejército nazi, denunciado después de su ida de la ONU, que por su puesto de Secretario General de la ONU, aunque supo utilizar las posibilidades de su función en algunos conflictos (Sahara occidental o la crisis de las barcas vietnamitas).

El abogado peruano Javier Pérez de Cuéllar tuvo que gestionar difficiles conflictos como secretario general (1982-1991): Guerra de las Malvinas, la guerra Irán-Irak ... conflictos en los que tuvo poco peso. Fue bajo su mandato que las Fuerzas de Paz de la ONU recibieron el Premio Nobel de la Paz en 1988.

Primer africano a la cabeza de la ONU, el egipcio cristiano Boutros Boutros-Ghali (1992-1996) sólo tuvo un mandato. Y eso que había puesto en marcha una serie de reformas de la Organización y un gran número de operaciones de mantenimiento de la paz, en particular en Camboya, Mozambique, Somalia, Ruanda y en Bosnia y Herzegovina. Estos dos últimos conflictos, convertidos en símbolos de la impotencia de la ONU, le habrían costado su reelección al negarse los Estados Unidos a apoyarle para un segundo mandato.

El Premio Nobel de Kofi Annan

Privado de un segundo mandato, Boutros Boutros-Ghali fue sustituido por Kofi Annan (1997-2006), un ghanés que hizo su carrera ... en la ONU. Entró en la organización internacional en 1962, fue promocionándose hasta convertirse, en 1993, en Secretario General para las operaciones de mantenimiento de la paz. El 1 de enero de 1997, se convirtió en el séptimo Secretario General de la ONU y el primero en salir de las filas del personal de esta organización.

Durante sus dos mandatos, tuvo que gestionar sobre todo las diferentes crisis relacionadas con Irak, en un mundo totalmente dominado por los americanos, al desaparecer provisionalmente la diplomacia rusa. A pesar de su voluntarismo, no pudo evitar la guerra americana. "Si los EE.UU. y otros países se desvían del Consejo de Seguridad y llevan a cabo una acción unilateral, no estarían en conformidad con la Carta," había afirmado ... en vano. En un discurso en homenaje a Truman en 2006, año de su ida de las Naciones Unidas, hizo hincapié en la necesidad del multilateralismo: "Ningún país puede garantizar su seguridad al tratar de dominar a todos los demás. Todos compartimos la responsabilidad de la seguridad del otro y sólo colaborando para garantizar la seguridad de unos y otros podemos tener la esperanza de lograr una seguridad duradera para nosotros mismos ".

Le debemos el informe sobre el milenio. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 2001 por su labor al frente de la organización internacional. Durante su vida y su mandato. A diferencia de Dag Hammarskjöld, que lo recibió a título póstumo.

La persistencia de conflictos nunca resueltos muestran el límite de los poderes de los Secretarios Generales de la ONU cuando no cuentan con el apoyo de las grandes potencias. La duración de los contenciosos chipriota, israelo-palestino, saharaui ... o la impotencia de la ONU en Siria o incluso en el Yemen, ahora, van a ser gestionados por el ex primer ministro portugués Antonio Guterres, que fue durante mucho tiempo el Alto Comisario de la ONU para los Refugiados. Con qué latitud?

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