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De por qué Marruecos decidió plegarse a las condiciones de la Unión Africana

Picado por su aislamiento en el continente africano, Marruecos intentó parasitar las organizaciones regionales, en especial la Comunidad de Estados Sahelo-saharianos (CEN-SAD) organización creada por Gadafi en 1998. 

La CEN-SAD cuenta con 28 miembros (Bénin, Burkina Faso, Républica centrafricana, Comores, Chad, Costa de Marfil, Djibouti, Egypto, Erytrea, Gambia, Gana, Guinea, Guinea-Bisau, Liberia, Libia, Mali, Marruecos, Mauritania, Niger, Nigeria, Sao Tome y Principe, Senegal, Sierra Leona, Somalia, Sudan, Togo, Tunez).

Según Mohamed Benhammou, presidente del Centro Marroquí de Estudios Estratégicos, en declaraciones recogidas por la revista Jeune Afrique, "la CEN-SAD es la mejor herencia de Gadafi". "La diplomacia marroquí conducida por Salaheddine Mezouar se propone ser uno de los motores de la CEN-SAD con el objetivo de contrarrestar al rival argelino y preservar los intereses de Marruecos en el Sáhara Occidental", añade el citado magazine. 

Según una nota confidencial de la diplomacia marroquí, para los estrategas marroquíes, "en el plano político, la CEN-SAD es la única organización que ofrece un espacio de apertura regional" a Marruecos. "Esta organización, que reune a 24 países africanos cuya mayoría pertence a la zona sahelo-sahariana, constituye el Caballo de Troya para imponerse en la zona saharo-seheliana y abortar las maniobras de Argelia tendentes a excluir a Marruecos de los procesos que conciernen a esta zona estratégica. Es imperativo salvaguardad la existencia de esta organización, involucrarse en ella y hacer de ella un instrumento del posicionamiento de Marruecos sobre todas las temáticas que interesan al continente", añade la nota.

Por esta razón, Marruecos se mojó en la reanimación de la organización preferida del difunto líder libio. El 11 de junio del 2012, acogió su reunión de ministros de asuntos exteriores y se comprometió a acoger su cumbre en 2014, pero acabó renunciando cuando la Unión Africana decidió el 27 de Julio del 2014 nombrar al ex-presidente mozambicano, Joachim Chissano, representante especial para el Sáhara Occidental.

En ese momento, Rabat decidió tocar a las puertas de la propia organización panafricana para conseguir una suspensión o expulsión de la RASD. Un mes después, Rabat ofreció dos millones de dólares al Senegal, su vanguardia y puesto avanzado en la ofensiva marroquí en Africa, para la adquisición de material para la seguridad de la 15ª Cumbre de la Francofonía celebrada en Dakar. Ese donativo sellará la alianza de los dos países contra la RASD.


Dos años más tarde, el presidente senegalés Macky Sall obtiene la firma de 27 países solictando la suspensión de la RASD. Una moción es presentada durante las labores de la 27 Cumbre de la UA celebrada en Kigali. El presidente de turno, el chadiano Idris Deby ignoró la carta que recibió del Rey de Marruecos. La UA dejó claro que si Marruecos desea incorporarse a la organización debe solicitarlo oficialmente después de haber adoptado y ratificado su acta constitutiva.

En noviembre, ante la presencia de la bandera de la RASD y su asiento vacío, Marruecos se retira de la Cumbre Afro-Arabe de Malabo, con la esperanza de que sus aliados africanos le sigan y de esta manera lanzar un mensaje de amenaza a la organización africana. Sólo seis países del Golfo se unieron a él en su protesta. Este fracaso condujo Rabat a tirar la toalla, aceptar las condiciones de la UA y sentarse junto a la RASD en espera de conseguir sus objetivos desde el interior de la organización continental africana.

Por lo tanto, como dijo el presidente saharaui, la decisión marroquí de incorporarse a la UA es el fruto de los sucesivos fracasos de Marruecos en su tentativa de imponer sus condiciones.
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